Las Monjas Viajeras

diciembre 1, 2011

Un día las monjas decidieron hacer un viaje de aprendizaje. Camina que camina, se pararon y una preguntó:

— ¿Qué es lo que se ve?

— La jaula de un león, el estanque de las focas y la casa de la jirafa.

— Qué grande es el mundo y qué instructivo es viajar.

Siguieron el camino y se pararon sólo al mediodía.

— ¿Qué es lo que se ve ahora?

— La casa de la jirafa, el estanque de las focas y la jaula del león.

— Qué extraño es el mundo y qué instructivo es viajar.

Se pusieron en marcha y se pararon sólo a la puesta del sol.

— ¿Qué hay para ver?

— La jaula del león, la casa de la jirafa y el estanque de las focas.

— Qué aburrido es el mundo: se ven siempre las mismas cosas. Y viajar no sirve precisamente para nada.

Claro: viajaban, viajaban, pero no habían salido de la jaula y no hacían más que dar vueltas en redondo como los caballos del tiovivo.


del cuento “Las monas viajeras”, del libro Cuentos por teléfono de Gianni Rodari.

Hoy

julio 13, 2011

Hablar  desde lejos me deja sola, me deja vacía. Sueño con poder escribir cada espacio, y poder llenarlo con palabras: y llenarme. Sueño que es imposible, que habrá que convivir con el vació. Saltar en él, pender de un hilo, llorar. Siento una soledad profunda, con su significante, significados y sinónimos posibles. Desconectada de todo y de todos. Sin poder describir. Sin saber escribir. Sin poder hablar. Absolutamente oscura y prejuiciosa. Llena de escudos, pinches y dientes. Por las dudas.

Aviso

julio 5, 2011

Por favor: antes de abandonar el avión, tenga la invalorable precaución de desenredarse!

Muchas gracias.

Vísceras

mayo 27, 2011

“No tengo que mirar. No tengo que mirar”, me dije.
Tengo que esquivar el deseo irrefrenable de mirar para donde todos lo hacen. No miro. Subo, él me dice, como si nada, si ví el accidente de hace unos minutos.
Ví al tren parado, los bomberos, la policía y muchas personas con sus sentimientos más básicos y morbosos arrastrastrados en un éxtasis de deseo de ver la muerte de cerca, y eso me hizo sospechar que quizá el tren había arrollado un cuerpo.

Y su pregunta despertó esa morbosidad de la que intentaba huir. Y miré. Y ví partes de lo que hacía minutos había sido un cuerpo vivo cruzando las vías. Ví las vísceras que brillaban con unos colores que ningún pigmento ha logrado imitar. Ví esas partes de cuerpo fluorescentes que podrían ser pulmones o el corazón esparcidos por el asfalto gris. Esos colores saturados y brillosos que parece que somos por dentro.

Parece que finalmente todos somos seres de luz.

 

Leer

abril 5, 2011

Contigo conocí el amor porque solo me diste de él la forma imposible. *

* “Monosilabos” de Nemer Ibn El Barud

Leo

febrero 27, 2011

La naturaleza se lee.
Por eso las hojas de los árboles se llaman igual que las hojas de los libros.

La Ale

diciembre 11, 2010

Cuando a la casa del lenguaje se le vuela el tejado y las palabras no
guarecen, yo hablo.
Las damas de rojo se extraviaron dentro de sus máscaras aunque
regresarán para sollozar entre flores.

 

*de Fragmentos para dominar el silencio. Alejandra Pizarnik.